sábado, 31 de enero de 2026

Lo que no se puede

La voluntad propone y la facticidad dispone. 
A veces lo esperado se revela imposible. 

Hay dislocaciones entre lo deseable y lo deseado. Nos conviene quien no nos gusta, nos fascina quien no nos conviene. Deberíamos dejar de fumar y no hay manera. Aspiramos al sosiego y nos puede la ansiedad. Quisiéramos ser más sociables pero la gente nos cansa. Estamos convencidos de que nuestro trabajo vale la pena, pero no interesa a nadie. La vida es una tensión entre proyecto y logro. 

El mundo es sistémico: una enmarañada red de influencias mutuas en la que el conjunto es más que las partes. Imposible controlarlo todo: hay un hiato operativo entre el mundo y nosotros. Y entre nosotros y nosotros mismos, puesto que en nuestro interior deambula un misterioso extraño que nos aborda y nos contraría. Conspirador que desbarata nuestras mejores intenciones; o, cuando menos lo esperamos, un aliado imprevisto. En ocasiones impera lo que pensamos, pero casi siempre gana lo que sentimos; y cuando no lo hace, cuando creemos dominarlo, suele traer problemas, como avisaba Freud. Es la ancestral batalla que nos legaron la conciencia, el encuentro, la complejidad. 

Lo dijo Heráclito: la vida es lucha de contrarios. Eso la hace trágica y a nosotros endebles. Hay cosas que no se nos dan, que no nos salen, que no se pueden. 

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