«Las plantas y los animales no son mortales porque no saben que van a morir», sostiene Fernando Savater. Eso es: morir es saber, la auténtica muerte es la que se sabe.
¿Qué valor tiene un grupo que deja atrás a uno de los suyos? ¿Para qué queremos un apoyo mutuo que estipula precios y cláusulas?
La alegría, que no nos salva, siempre nos ayuda a seguir adelante.
Lo malo de estar bien es que uno puede llegar a creer que es definitivo (es fácil convencernos de lo que deseamos).
Yo soñé con una vida en la que uno pudiera recostarse como al abrazo de un sillón orejero.