Me alcanza en un recodo inesperado la letra de la canción Las hojas muertas, del maestro Yves Montand. La poesía puede asaltarnos así, cruzándosenos al torcer la esquina más prosaica, para demostrarnos que en medio de la monotonía sigue latiendo el corazón.
El proyecto es la voluntad lanzada hacia la incertidumbre. Ahí reside su belleza y su estrago.
Es inaudita la pericia que tiene el victimismo para poner los sucesos de su parte.
La voluntad propone y la facticidad dispone. A veces lo esperado se revela imposible.
Hay temporadas de días sombríos y noches revueltas, en que todo parece tambalearse o estar patas arriba, en las que uno no sabe dónde agarrarse y vaga como un perro apaleado.