Mostrando entradas con la etiqueta Perdón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Perdón. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de junio de 2025

Una sola vez

En la película Locke, el protagonista le confiesa por teléfono a su mujer que le ha sido infiel.
«Fue una sola vez», aduce en su defensa, o al menos con esperanza de atenuante para una falta cuya gravedad, por otra parte, admite sin objeción.   

sábado, 8 de junio de 2024

Alguien perdonará

«Alguien perdonará», tenía por título un poema que escribí de joven y le gustó a un amigo.
En realidad la composición es mediocre, pero aún me transmite intacta su zozobra.

martes, 12 de julio de 2022

Redención

Todos nos presentimos un poco culpables.
Para empezar, por vivir ―«el mayor pecado del hombre es haber nacido», clama Segismundo―, ya que otros no pudieron, ya que lo hacemos a costa de otros.

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Resarcimiento

Se diría que la venganza es una estéril manera de ensanchar el daño.
Inútil e interminable, puesto que no cesa de engendrar nuevas víctimas y prepara nuevos desquites, prolongando y aumentando los agravios.

miércoles, 8 de julio de 2020

Refutación del odio

Para odiar sin grietas hace falta distancia.
Aunque solo sea psicológica: la distancia de procurar no cruzarse, de no hablar, de no aprobar ni siquiera lo bueno; la de no compartir nada, o de hacerlo maquinalmente.  

No es el amor el ciego: es el odio. Si se llega a ver a alguien no se le puede odiar del todo: siempre hay algo que honrar, si no admirar; algo que compadecer, si no amar. 

La proximidad de las personas restituye su humanidad. Corremos el riesgo de entenderlas, de ponernos en su lugar, de vislumbrar hasta qué punto sus mezquindades son las nuestras, y, como las nuestras, emanan de la debilidad. ¿Se puede odiar un sueño? ¿Un infortunio? Una sola sonrisa, por falsa que sea, ya cuestiona el odio; un solo gesto afable ya lo rebate. 

El odio pide distancia porque es frontera. Es un abismo abierto por el que, si nos descuidamos, se nos caerá una parte de nosotros. No soy un adalid de poner la otra mejilla: hay quien no merece nuestra querencia, hay quien se ha ganado a pulso nuestra aversión. No siempre es justo el perdón: ni con el otro, que tiene una deuda por pagar, ni con nosotros mismos, que tenemos una dignidad que preservar. Sin embargo, el perdón siempre es bueno: por eso la magnanimidad era una virtud tan querida por los antiguos.

domingo, 22 de julio de 2018

Disculpas

¿Por qué nos cuesta tanto pedir disculpas?
Porque la disculpa es el reconocimiento de una conducta fallida, quizá transgresora, y eso ya es una merma de prestigio; pero sobre todo porque implica una pérdida mayor: un déficit de poder.

martes, 4 de julio de 2017

Perdón

El rencor tiene su sentido, y no comparto la condena que suelen reservarle los moralistas.
A veces el resentimiento es un modo de no olvidar que algo nos fue vulnerado
―tal vez la dignidad, o la alegría―, y que debe ser restituido, al menos simbólicamente.