viernes, 23 de mayo de 2025

Sabiduría del humor

El humor es más que un mero gozo ―aunque solo por eso ya valdría la pena―: es un modo de estar y de percibir.
El humor es emoción, pero quizá comporte aún más un patrón que guía nuestras actitudes, un estilo de desempeño en la vida, un estatuto de conducta; rasgo, en definitiva, de personalidad. Y, además, mirada que capta y proyecta significados: inteligencia. 

La verdadera inteligencia sabe que vivir es un asunto grave, pero no serio. Las convicciones titubean y cambian, porque la vida es demasiado abigarrada, demasiado caótica para ser encajada en divisas definitivas. El humor nos aporta flexibilidad para sobrenadar el caos, y para hacerlo, además, con alegría y ternura. La risa es un salto loco que nos imbrica con la locura de los demás ―porque siempre se sufre más de lo que se entiende― y con el absurdo de existir ―porque la existencia no solo precede a la esencia, sino que marca sus pautas―. El humor, pues, nos ayuda a sobrellevar esa condena a lo incompleto, esa insalvable vulnerabilidad, y alivia la angustia de Sísifo, trocándola en sonrisa. 

Porque el humor, como el juego, es un modo de actuar, pero también de conocer. Nos descubre perspectivas inéditas que solo él es capaz de concebir. El humor no lo comprende todo, pero sabe lo que no sabe. Demócrito y Sócrates reían mientras filosofaban.

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